Este invierno lo hemos pasado en Laponia, trabajando en una empresa que se dedica a hacer tours en trineos de Huskies. Han sido muchas horas de trabajo al aire libre con temperaturas de hasta -35ºC.
En este post os cuento cómo hemos sobrevivido al frío, además de los trucos que usan nuestros guías para aguantar horas y horas sobre el trineo, y todas las recomendaciones que les hacemos a nuestros huéspedes sobre cómo vestir para protegerse del frío.

Torso y piernas: la técnica de las 3 capas
Una técnica muy conocida para proteger el cuerpo en condiciones de frío se conoce como la técnica de las 3 capas.
Se suele decir que cuando vas a enfrentarte al frío hay que vestirse con muchas capas. Esto es bastante acertado, pero el material de estas capas influye mucho. La capa que va pegada a tu piel no debe de ser igual que las capas intermedias o la capa externa, cada una de estas cumple una función distinta y el orden en que te las pongas supone una gran diferencia.
Estas capas se suelen dividir en 3, la capa interna, la intermedia y la externa, aunque a veces, dependiendo de la situación, se pueden añadir más. Y en nuestro caso, algunos de nuestros guías duplican o incluso triplican alguna de estas capas para asegurarse de estar totalmente cómodos y aguantar todo el día sin riesgo de congelación.
Primera capa: capa interna
Esta capa irá pegada a tu piel, y es posible que en algunas situaciones, mientras estés en movimiento, sudes, por lo que queremos asegurarnos de que sea transpirable a la vez que cálida.
El material con diferencia más recomendado para esto es la lana, ya que además de cumplir con lo anterior, tiene la cualidad de que aún mojada sigue protegiendo del frío, por lo que no será demasiado problemático que sudes un poco. También es antibacteriana y no absorbe olores, por lo que te prometo que puedes llevar la misma camiseta térmica varios días de excursión sin acabar apestando.
Lo ideal sería que tengas, tanto de camiseta como de pantalón, una primera capa fina de lana ajustada al cuerpo. Ojo, ajustada pero no apretada, lo último que queremos es ropa que apriete nuestro cuerpo, porque eso dificultará la circulación de la sangre que es imprescindible para mantener el calor corporal.
Muchas marcas reconocidas de ropa térmica hoy en día aseguran una producción ética que garantiza el bienestar animal, puedes buscar etiquetas como RWS o Welfair. Si aún así estás en contra del consumo de cualquier producto animal o tu presupuesto no te permite utilizar lana, materiales sintéticos como poliéster pueden funcionar bastante bien. Siempre evita a toda costa el algodón, ya que, al contrario que la lana, si se moja lo más mínimo pierde su capacidad aislante.
En general con una de estas es suficiente. Aunque alguna de nuestras guías más frioleras utiliza hasta 2 capas internas si se prevé que la temperatura vaya a bajar de -20ºC, y hasta 3 si va a bajar de -30ºC. Hay que tener en cuenta que ellos pasan muchas horas de pie en el trineo, casi quietos y con el viento de cara. Por lo general, si vas a estar caminando o algo más activo, esto será demasiado.
Segunda capa: capa intermedia
Esta capa tiene como función únicamente aislar del frío, así que buscaremos materiales muy aislantes, pero preferiblemente ligeros y hasta cierto punto transpirables también. Aquí es donde se lucen los forros polares, y otros tejidos de poliéster, aunque entre los guías también son muy utilizados jerséis gruesos de lana.
Es preferible que te quede ligeramente holgado, tanto esta capa como la externa, ya que tener aire entre capa y capa de tu ropa va a ayudar a aislarte del frío.
Puedes utilizar una o dos de estas capas según el grosor y según lo activo que vayas a estar.
Capa «dos y medio»
Algunas personas prefieren sustituir la capa intermedia de poliéster por una de plumas. Yo personalmente no lo recomendaría ya que, aunque las plumas aíslen más, son muy poco transpirables por lo que te harán sudar muy fácilmente en cuanto te muevas un poco, y cuando vuelvas a quedarte quieto estarás en problemas.
Una opción que sí puede ser útil, sobre todo si vas a pasar varias horas quieto, es llevar una capa extra de plumas entre la segunda y la externa, que te puedas quitar si vas a estar en movimiento.
A menudo, como sucede con los pantalones de esquí o el anorak, una misma prenda que actúa de capa externa puede llevar plumas en su interior, por lo que seguramente ya tengas ambas capas combinadas sin buscarlo.
Tercera capa: capa externa
Esta es la capa que está en contacto directo con el frío, agua y viento que pueda haber en el ambiente. Lo más importante aquí es que sea completamente impermeable, para no dejar que nada de humedad externa entre al interior. También para que el cúmulo de aire que se haya quedado entre tus capas de ropa, calentado por tu calor corporal, no salga al exterior y te siga manteniendo caliente. Además, al ser impermeable te protegerá del viento.
En Laponia, a pesar de ser un clima muy frío es también muy seco, y es raro que haya viento, lo cual lo hace mucho más llevadero. Aún así, si vas a pasar un rato largo al aire libre, es probable que metas en algún momento la pierna en nieve, te caigas en ella o te salpique la nieve de las ramas de los árboles, por lo que si no llevas ropa impermeable acabarás pasándolo mal.

Manos, pies y cabeza.
Donde realmente surgen los problemas es en las manos y pies. Son estas las que tienen más riesgo de congelarse. Es bastante común que algunos huéspedes o muchos de nosotros (a mí me ha pasado) suframos en algún momento de los conocidos como «frostbites», donde uno o varios dedos de las manos o pies se te congelan, se quedan blancos, e incluso al entrar de nuevo en calor no recuperan la sensibilidad durante varios días o semanas. Por lo general después empiezan a mudar de piel y acaban volviendo a la normalidad, pero no le recomiendo a nadie la experiencia.
Para evitarlo vamos a abrigarlos bien. En los pies llevaremos al menos dos capas de calcetines, ambas más bien gruesas y preferiblemente de lana o en su defecto poliéster o tejido sintético (de nuevo evitaremos a toda costa el algodón). Nos pondremos la más fina primero y luego la más gruesa.
Al igual que dije con la capa interna, no te tienen que apretar. Yo tengo unos calcetines de esquí de los típicos que llegan hasta la rodilla y son apretados en el gemelo y no los he usado desde que llegué porque, al apretar tanto, dificultan que la circulación llegue hasta mis pies, lo cual es el principal motivo por el que se te acaban quedando fríos.
Un truco que aprendí aquí y que siempre recomendamos a los huéspedes es poner una pequeña bolsa de plástico entre ambos calcetines, esto, además de aislar, consigue que la humedad exterior no consiga entrar y mantendrá tus pies secos.
Los zapatos, como capa externa que son, tendrán que ser muy impermeables y muy muy gruesos, con material aislante. Los que tenemos aquí tienen recubrimiento interior de espuma. Es bueno que tengan una suela muy gruesa, y es preferible que quede un poco de espacio de aire entre el calcetín y el zapato, aunque, si vas a hacer trekking, deberás priorizar la comodidad para caminar.
Si hay nieve, es importante que sean muy altos y cerrados en la parte de arriba para que la nieve no llegue a entrar en los pies, aunque siempre puedes usar polainas si los tuyos no están tan preparados. En cualquier caso, tendrán que cubrir al menos el tobillo.
En las manos utilizaremos guantes de lana o poliéster como primera capa, seguidos de un guante muy grueso e impermeable. Algunas personas aquí utilizan el truco de la bolsa también entre estos dos guantes, aunque no lo solemos recomendar porque no es demasiado cómodo. Es muy recomendable (casi imprescindible) llevar un recambio al menos de los primeros guantes de lana, ya que, aunque los segundos sean impermeables, a menudo no puedes manipular bien con ellos y te los quitas momentáneamente, por lo que los primeros casi siempre se acaban mojando.
Por último, aunque seguramente tu abrigo tenga capucha impermeable, siempre deberías llevar un buen gorro bien abrigador, que mantenga la frente, cabeza y orejas siempre cubiertas. Además, una braga que puedas subirte hasta la nariz y proteger cara y cuello del viento también es buena idea.

Consejo adicional: muévete
Si en algún momento el frío está pudiendo contigo lo mejor que puedes hacer es ponerte a correr o hacer unos buenos jumping jacks para obligar a la sangre de tu cuerpo a circular, funciona mucho mejor que encogerse en el sitio y temblar de frío.
Respecto a las manos y pies, si estás en el trineo o en una situación que no te permita mucho movimiento, aún así puedes forzar la circulación simplemente tensionando mucho todos los músculos de la zona, con ejercicios como agarrar el trineo con tu máxima fuerza y relajar, poner los pies en garra y luego extenderlos lo máximo que puedas, etc. Nunca dejes los músculos inactivos si sientes que se están enfriando, incluso aunque ya no tengas mucha sensibilidad y te sea difícil (ahí es cuando más importante es).



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